Unos pierden, pero muchos ganan con los P2P
(12:15 08-11-2007)
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Las descargas P2P siguen dando quebraderos de cabeza a los órganos encargados de defender los derechos de imagen de productos culturales, como la música o las series y películas, o de otros productos también con altos costes de producción como el software.
El Comisario para Asuntos Comerciales de la Unión Europea (UE), Meter Mandelson, ha anunciado que la UE ha solicitado formalmente a sus estados miembros negociar un nuevo acuerdo comercial para luchar contra la piratería con Estados Unidos, Japón, Corea y Suiza, reclamando al gobierno español que apoye esta iniciativa.
Es el debate de siempre, de si las redes P2P sirven para compartir o, no nos engañemos, para que auténticos profesionales de la descarga, cada vez en mayor número, se descarguen por mero placer cleptómano cientos de miles de megas de música, vídeo y software.
Cada vez proliferan más programas que permiten estas descargas a través de las redes P2P: Morpheus, Ares, eMule, Kazaa, Soolseek, Overnet, Piolet, eDonkey, iMesh, LimeWire, etc. Y con ellos, innumerables páginas web que aportan portadas, discografías, sinopsis y hasta puntuaciones.
Es algo que, a pesar de lo medido que está todo en Internet, resulta casi imposible evitar. Si cada ordenador entra a formar parte en una especie de enorme disco duro virtual, el seguimiento de los millones de personas que comparten es una labor de locos, y algo imposible si se intentan evitar que dejen de pasar archivos a través de estos programas por Internet.
Es cierto que las ventas han disminuido, pero lo que no se cuenta es que el consumo ha aumentado considerablemente, y si hay algo que no se puede copiar son los reproductores, tanto de video como de música. Son estos los principales beneficiarios en esta lucha estéril. Por tanto, puede que pierdan cantantes y actores, pero ganan los fabricantes de reproductores, así como los mismos artístas, que cada vez son más famosos. Los que quizá se llevan la peor parte son los programadores, aunque el software, ya sea profesional o de entretenimiento, crece a un ritmo impresinante, que sería bueno proteger.
En cuanto a la pérdida de creatividad, no es cierto que la culpa la tienen este tipo de programas. Es más, muchas jóvenes promesas se lanzan al mundo de la música gracias a que no cuesta nada su distribución, y no deben esclavizarse con sus discográficas. Eso si consiguen que al menos escuchen su maqueta.
Escrito por Jaime Benguría
El Comisario para Asuntos Comerciales de la Unión Europea (UE), Meter Mandelson, ha anunciado que la UE ha solicitado formalmente a sus estados miembros negociar un nuevo acuerdo comercial para luchar contra la piratería con Estados Unidos, Japón, Corea y Suiza, reclamando al gobierno español que apoye esta iniciativa.
Es el debate de siempre, de si las redes P2P sirven para compartir o, no nos engañemos, para que auténticos profesionales de la descarga, cada vez en mayor número, se descarguen por mero placer cleptómano cientos de miles de megas de música, vídeo y software.
Cada vez proliferan más programas que permiten estas descargas a través de las redes P2P: Morpheus, Ares, eMule, Kazaa, Soolseek, Overnet, Piolet, eDonkey, iMesh, LimeWire, etc. Y con ellos, innumerables páginas web que aportan portadas, discografías, sinopsis y hasta puntuaciones.
Es algo que, a pesar de lo medido que está todo en Internet, resulta casi imposible evitar. Si cada ordenador entra a formar parte en una especie de enorme disco duro virtual, el seguimiento de los millones de personas que comparten es una labor de locos, y algo imposible si se intentan evitar que dejen de pasar archivos a través de estos programas por Internet.
Es cierto que las ventas han disminuido, pero lo que no se cuenta es que el consumo ha aumentado considerablemente, y si hay algo que no se puede copiar son los reproductores, tanto de video como de música. Son estos los principales beneficiarios en esta lucha estéril. Por tanto, puede que pierdan cantantes y actores, pero ganan los fabricantes de reproductores, así como los mismos artístas, que cada vez son más famosos. Los que quizá se llevan la peor parte son los programadores, aunque el software, ya sea profesional o de entretenimiento, crece a un ritmo impresinante, que sería bueno proteger.
En cuanto a la pérdida de creatividad, no es cierto que la culpa la tienen este tipo de programas. Es más, muchas jóvenes promesas se lanzan al mundo de la música gracias a que no cuesta nada su distribución, y no deben esclavizarse con sus discográficas. Eso si consiguen que al menos escuchen su maqueta.
Escrito por Jaime Benguría
1 comentario:
CULTURA LLIURE!!!
Puta SGAE!!! Ramoncín!!! cortate el pelo que ya se pasó época del pollo frito!!! XD
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